Martin Gruver, Director de Tecnología en Palma Tools: “el transporte público evolucionará para tener cada vez más medios de pago, para que cada usuario abone como le resulte más cómodo» noviembre 23, 2020 – Posted in: Noticias

Trabaja desde hace casi 20 años en Palma Tools, ¿cómo ha cambiado el sector de los sistemas de ticketing en todo este tiempo?

Por un lado hubo una importante evolución de la tecnología de las propias tarjetas sin contacto, aunque para el usuario esto casi ha pasado desapercibido porque externamente la estética de las tarjetas apenas varió. Pero esta evolución se traduce en sistemas más seguros, con más memoria (y por ende, con más información) y nuevas capacidades, como la de poder recargar las tarjetas desde los móviles NFC, integrarlas en otras tarjetas (por ejemplo, sobre tarjetas bancarias), tenerlas disponibles en los mismos terminales móviles como Wallets, etc..

Por otra parte, el transporte público comenzó a darse cuenta de la necesidad de incorporar nuevos medios de pago, dando lugar a las aplicaciones con QR y a las tarjetas bancarias EMV e incluso a nuevos servicios como el viaje por ABT (Account Based Ticketing), ya sea en la modalidad de prepago o de post-pago.

Y la evolución no ha sido solo tecnológica. La oferta comercial basada en el uso de títulos de transporte (herencia del uso en soportes de banda magnética), evoluciona gradualmente a monederos inteligentes que evitan al usuario tener que prever sus desplazamientos para determinar el título a adquirir, aplicando un descuento progresivo basado en su perfil (usuario convencional, familia numerosa, mayor, joven, etc.) y cantidad de viajes realizados. Las ventajas de esta evolución quedó reflejada en la situación sanitaria vivida a raíz del Coronavirus, donde en aquellas ciudades/regiones que aun poseen títulos de transporte, tuvieron que implantar mecanismos para compensar a los ciudadanos que se vieron forzados a confinarse (sin poder hacer uso de sus títulos de transporte adquiridos), mientras que los usuarios de las que poseían monederos inteligentes, no se vieron perjudicados.

Nos consta que muchas de las regiones y operadores que actualmente basan su oferta en títulos, se encuentran trabajando para sustituirlos por monederos con descuentos por usos, sin que ello suponga un perjuicio económico para los usuarios.

Su especialidad es el sistema RFID. Además de en el sector del ticketing, el RFID es una tecnología en auge, por ejemplo, en el comercio. ¿Cuáles son las posibilidades de aplicación de este sistema, más allá del transporte?

En Palma Tools hemos colaborado en soluciones que exceden el transporte público, como la gestión de seguridad en una tarjeta sanitaria en Latinoamérica, tarjetas ciudadanas, pago en taxi e incluso el control de acceso por parte de gente mayor a centros de mayores. El Transporte Público es un servicio público más, pero no el único, claro está. Muchas tarjetas de transporte evolucionaron a otros servicios, como el alquiler de bicicletas o el acceso a museos y puntos de interés turístico (en el caso de las tarjetas turísticas). También son habituales en centros deportivos municipales y ojalá puedan extenderse en el futuro a muchos más servicios.

El uso en el sector privado es muy habitual, desde hoteles a gimnasios, pero generalmente en mecanismos centralizados, dado que el volumen de usuarios es más limitado.

Ha trabajado en la implantación de tarjetas sin contacto para el transporte en todo el mundo: de El Cairo a Nueva Delhi, Medellín o Calcuta. En un tiempo en el que los viajes están en pausa, ¿cómo ha afectado esta situación a sus proyectos en Palma Tools?

Seguimos trabajando con proyectos en distintas partes del mundo. A modo de ejemplo, en este momento, me encuentro involucrado en proyectos en Chile, Bolivia y Colombia (además de los que continuamos dentro de España). Evidentemente supone una restricción a ciertas actividades que se ejecutan mejor presencialmente y a la proximidad con los propios clientes y usuarios. Siempre me pareció importante utilizar los propios medios de transporte que se verán afectados por nuestros trabajos para percibir las necesidades de los usuarios e incluso aprovechar las ideas de una región en otra. No obstante, también es verdad que habitualmente nos desplazamos más de lo necesario y por eso, pese a las limitaciones en la movilidad, seguimos trabajando activamente.

También ha trabajado en proyectos europeos de “smart cities”. A la luz de su experiencia, ¿cómo serán esas ciudades inteligentes del futuro?

Muchas tecnologías parecían del futuro hace muy poco (como pagar con un móvil o con la tarjeta de bancaria) y ya es una realidad que irá ganando terreno gradualmente. Otras como el uso de sistemas biométricos, requieren aun evolucionar más en sistemas tan masivos como el transporte público, pero sin dudas llegarán a ser una realidad.

En las economías más desarrolladas, el uso del dinero físico comienza a ser cosa del pasado e incluso regiones en vías de desarrollo, se encuentran haciendo grandes esfuerzos por bancarizar a todos sus ciudadanos para que así sea.

No obstante, el pasado, presente y futuro de cada región, dependerá de su idiosincrasia y capacidades. El pago con QR en algunos países nórdicos alcanza el 60% de las validaciones en el transporte público, en otras los ciudadanos se inclinan más por el uso de tarjetas bancarias o de las tarjetas propias del transporte público. Lo que es una realidad, es que el transporte público evolucionará para tener cada vez más medios de pago, para que cada usuario abone como le resulte más cómodo.

Palma Tools es una empresa con fuerte implantación del teletrabajo. ¿Cómo se crea equipo cuando la plantilla está deslocalizada?

El volumen de operaciones realizadas en el transporte público, hace que las pruebas deban ser muy exhaustivas. Durante las implantaciones, pasamos muchas horas físicamente juntos y mantenemos en general una excelente relación entre todos los compañeros. No por nada tenemos poca rotación de personal. El teletrabajo nos permite ser más eficientes. Se pierde menos tiempo en desplazamientos e incluso hay menos distracciones, sin que por ello no tengamos un trato cordial y continuo. Esta optimización del tiempo también se fomenta con poca burocracia interna.

Siempre mantuvimos reuniones presenciales para no perder el contacto físico, si bien en este momento de pandemia no es viable. Finalmente, siempre nos centramos en los objetivos, lo que nos permite trabajar además con mayor independencia. El teletrabajo requiere de cierta disciplina, tanto para no abusar de esta independencia, como para mantener una compatibilidad entre la vida laboral y familiar.